Todo lo que necesitas para tener un jardín de ensueño

Si tenemos césped en nuestro jardín, y queremos tenerlo bonito y bien cuidado, un buen cortacésped será, más que un gran aliado, una herramienta imprescindible para poder llevar a cabo esta tarea invirtiendo en ella el menor tiempo y esfuerzo posible. Sin embargo, no todos los cortacéspedes son iguales, y deberemos tener en cuenta una serie de cuestiones llegado el momento de adquirir el que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Un vistazo al terreno

El tamaño de la superficie sobre la que tengamos que trabajar va a ser sin duda el primer factor a considerar para elegir un tipo de cortacésped u otro. Si nuestro jardín no llega a los 150 m², no tendremos problema alguno en trabajar con una máquina manual. Manejable, económico y silencioso, este tipo de cortacésped es perfecto si disponemos del tiempo necesario para cuidar el jardín con regularidad y no nos importa (o incluso preferimos) hacer un poco de ejercicio físico al mismo tiempo.
Si nuestro césped ocupa entre 150 y 500 m², lo mejor será optar por una máquina eléctrica, mientras que en el caso de que la superficie fuese mayor lo recomendable sería un cortacésped autopropulsado, cuyo motor hace que sólo tengamos que acompañarlo sin apenas esfuerzo por nuestra parte. Éstos últimos son realmente cómodos y ofrecen una calidad de corte profesional, pero debemos tener en cuenta que ocupan gran espacio, requieren mayor mantenimiento y son sensiblemente más costosos.
Además de la extensión, también tenemos que considerar el tipo de superficie. Si ésta es plana no tendremos problemas para trabajarla con un cortacésped manual o eléctrico, pero si el terreno es irregular o presenta pendientes pronunciadas, tal vez sea mejor utilizar un modelo autopropulsado.

El corte perfecto

Otra característica fundamental de nuestro cortacésped será su anchura: cuanto mayor sea, mayor cantidad de césped cortaremos en cada pasada, pero por contra dispondremos de una menor maniobrabilidad. En cuanto al tipo de corte, las máquinas más comunes son las rotativas. Resistentes a los impactos, se pueden desmontar con facilidad y nos permiten afilar las cuchillas nosotros mismos. Las helicoidales, al contrario, permiten un corte limpio a muy pocos milímetros, pero sus hojas deben ser afiladas en establecimientos especializados.
El precio de nuestro cortacésped puede variar mucho en función de todas estas opciones y de la garantía, versatilidad, recambios y nivel tecnológico que cada marca ofrezca, aunque sin duda hay una máquina para jardín y cada bolsillo, especialmente si consideramos la opción de hacernos con un aparato reacondicionado o de segunda mano.