Tarjetas de memoria: pequeñas piezas de enorme importancia
Pese a su reducido tamaño, las tarjetas de memoria son una parte fundamental de nuestro equipo fotográfico que no deberíamos descuidar, pues su función va ser nada menos que la de almacenar las fotografías que hagamos y los vídeos que grabemos con nuestra cámara hasta que los volquemos al disco duro del ordenador. En el mercado podemos encontrar una amplísima gama de tarjetas con muy diferentes rendimientos y posibilidades, así que vamos a darte algunas claves para que encuentres exactamente la que necesitas.

Formatos, tamaños y prestaciones
Algunas cámaras son capaces de utilizar varios tipos de tarjetas diferentes, pero lo habitual es que sólo admita uno de ellos, así que lo primero que debemos saber es si necesitamos una tarjeta SD, Micro SD, CF, Memory Stick, Extreme Digital o XQD. La mayoría de las cámaras compactas y réflex de gama media-baja utilizan tarjetas SD, que destacan por su ligereza, pequeño tamaño y reducido precio, mientras que las réflex más profesionales y las cámaras de medio formato usan tarjetas CF, más grandes y robustas. Las XQD, más novedosas, son para muchos la apuesta de futuro que ha de destronar a ambas, gracias a sus vertiginosas velocidades de transferencia.
La velocidad de lectura y escritura es, precisamente, otro punto clave en la elección de nuestra tarjeta. Los fabricantes suelen destacar la de lectura, pero en la que realmente nos debemos fijar es en la de escritura, que determinará lo rápido que la tarjeta registrará los datos capturados por nuestra cámara.
Por último, otro valor esencial es la capacidad de la tarjeta, en función de la cual ésta podrá almacenar más o menos imágenes o vídeos. Las más comunes actualmente son las de 16GB, 32GB y 64GB, aunque las hay mayores para las cámaras que manejan archivos de gran tamaño (fotografías de muy alta resolución o vídeos 4K). Una tarjeta con una mayor capacidad será más cómoda, porque no tendremos que andar sustituyéndola con frecuencia si vamos a hacer muchas fotos, aunque es más recomendable usar varias más pequeñas para no correr el riesgo de que nuestra única tarjeta se estropee y nos deje tirados.
Obviamente, hacernos con una u otra dependerá también de nuestro presupuesto, que a su vez debería ir acorde al uso que le vayamos a dar. Si somos profesionales de la fotografía o el vídeo, nos merecerá la pena invertir en una o varias tarjetas de gran capacidad, rápidas y fiables, pero si lo que necesitamos es guardar las fotos que vayamos haciendo durante nuestras vacaciones hasta que lleguemos a casa, será suficiente con gastarnos un par de euros en una tarjeta de velocidad media y unos 4GB de capacidad.