Colecciones de monedas medievales: un pasatiempo con un toque de historia
Si te fascina la historia y estás en busca de un pasatiempo interesante, la numismática puede ser perfecta para ti. Esta es una ciencia que busca coleccionar y estudiar las monedas y billetes de diferentes culturas a lo largo de la historia, y así entender cuáles eran los hábitos económicos y sociales de los pueblos del pasado.

Cómo empezar a coleccionar monedas
Lo primero que debes considerar antes de iniciarte en la ciencia numismática es el tipo de colección que deseas conseguir. Existen diferentes tipos de monedas que pueden clasificarse según la región geográfica, período de tiempo e incluso evento conmemorativo.
Por ejemplo, si te interesa la cultura antigua española, puedes optar por coleccionar monedas de España. Existen varias colecciones interesantes con historias fascinantes, como los ejemplares acuñados en la edad media. Si prefieres la historia moderna, puedes optar por coleccionar pesetas de la edad contemporánea.
Independientemente de tus preferencias, es importante que analices el mercado para las monedas que deseas coleccionar. Cada moneda tiene un coste que debes considerar a la hora de preparar tu presupuesto para este pasatiempo. Por ejemplo, una moneda de la época del califato de Córdoba puede tener un precio entre 50 y 70€.
Otros costes que debes tener en cuenta son los correspondientes al almacenamiento y protección de las monedas. Para mantener tu colección a salvo, necesitarás varios artículos como tapetes de fieltro, pinzas con goma en los extremos, álbumes, lupas, cuadernos y lámparas.

Cómo saber si una moneda medieval es auténtica
Por desgracia, el mundo de los coleccionistas está lleno de estafadores que buscan quedarse con el dinero de los más incautos. Las falsificaciones son un problema más abundante que nunca, por lo que todo buen coleccionista de monedas medievales debe aprender a reconocer los ejemplares auténticos de los trozos de metal sin ningún valor.
La clave para diferenciar una moneda auténtica de una falsa yace en su método de acuñación. En la antigüedad, no existían máquinas complejas para fabricar las monedas, por lo que los ejemplares terminaban con marcas características de la época. Replicar estas pequeñas distinciones sería muy difícil en la época actual, por lo tanto una moneda falsa jamás puede llegar a ser igual a la original.
Dicho esto, antes de comprar monedas medievales, sería una buena idea que las compares con los ejemplares de las bases de datos numismáticos. Trata de encontrar pequeñas diferencias, como el tamaño de la letra o la longitud de los trazos. Si notas demasiadas diferencias, es probable que la moneda en cuestión sea falsa.
 

Dinos qué te parece - se abre una nueva ventana o pestaña