Moldes para masa de repostería, el chef en casa

Las elaboraciones reposteras saben mucho mejor cuando conquistan la vista, es decir, si lucen una presentación cuidada y apetecible. Y esta se consigue haciendo una adecuada selección entre los distintos moldes de repostería existentes en el mercado, cuya gama se incrementa cada poco tiempo con nuevas propuestas, materiales y formas.

¿Cuáles son los materiales más habituales de los moldes de repostería?

El tipo de material del molde determina las características organolépticas de las elaboraciones. Entre los más habituales se encuentran los siguientes:

  • Moldes de repostería de silicona. Tienen como ventaja que soportan temperaturas muy altas o bajas, lo que alarga su vida útil, y son muy flexibles, permitiendo desmoldar fácilmente las preparaciones. Además, están disponibles en una amplia gama de colores y formas, que te evitarán implicar demasiado tiempo en la decoración.
  • Aluminio fundido. Son muy resistentes y duraderos, además de ideales para la elaboración de flanes, púdines, turrones e incluso pasteles fríos.
  • Porcelana o cerámica gres. Tienen una gran durabilidad y facilitan un horneado uniforme. Asimismo, los hay de infinidad de formas y no exigen desmoldar la elaboración, lo que los convierte en moldes para repostería profesional muy aptos y perfectos para hacer pie o souflés.
  • Aluminio fundido. Son excelentes transmisores de calor, y muy apropiados para cocinar masas consistentes y postres muy populares como, por ejemplo, el panettone.
¿Cuántos tipos de moldes con formas para repostería existen?

La disponibilidad de medidas y formas de moldes es infinita. De este modo, puedes encontrarlos cuadrados, redondos, rectangulares e incluso con chimenea. Igualmente, los hay con diversidad de siluetas: con letras y números, ideales para elaboraciones de cumpleaños o aniversarios, con cavidades, perfectos para hacer magdalenas o cupcakes, con hojas, corazones...

¿En qué hay que fijarse para elegir un molde?

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que no existe un molde comodín que sirva para todas las recetas, por lo que es conveniente adquirir los que se adapten a las que sueles preparar habitualmente. Así, para los bizcochos son excelentes los redondos con base desmontable, los de chimenea o los tipo Bundt. Si haces muchos brownies, los mejores son los de silueta cuadrada; para el pan o el plum cake, los rectangulares.

Antes de escoger uno u otro, asegúrate de que se ajusta al volumen de la masa que vas a cocinar. Dicho de otra manera, debe tener el doble de capacidad que la masa antes de ser horneada.

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