El coleccionismo es una de las actividades que cada vez gana más aficionados

El coleccionismo es la afición de reunir piezas de una misma familia pero con características diferentes que las hagan únicas, y en el caso de los interesados en coleccionar minerales, conchas y fósiles hay infinidad de posibilidades ya que es un bien inagotable de la naturaleza.
El paso del tiempo, los efectos de diferentes agentes naturales y los lugares de origen hacen que haya ejemplares inéditos que pueden ayudarnos a tener una gran colección.


¿Qué buscan los coleccionistas en cada pieza?

Sin duda el coleccionismo es una afición que requiere tiempo y paciencia para poder encontrar y reunir ejemplares diferentes a los que ya tengamos.
Aunque hay muchas personas que optan por coleccionar diversos objetos insólitos o cualquier otro tipo de artículo, lo cierto es que la colección de minerales es una de las más bonitas y peculiares que podemos tener, además de estar muy extendida por el fácil acceso a las piezas.Incluso hay colecciones que se lanzan al mercado cada cierto tiempo con alguna edición especial y que animan a comenzar con esta afición.
Se recomienda tener unos conocimientos al menos básicos para saber reconocer características importantes y el valor que puede tener la pieza según su composición, procedencia y tamaño.
En el caso de los fósiles, ya que se trata de restos de organismos que vivieron hace miles de años, su propia naturaleza los hace interesantes para el coleccionista, a parte de que también suponen una huella histórica. Descubrir fósiles correspondientes a especies desconocidas que hayan podido resistir al paso del tiempo es considerado todo un reto para los paleontólogos.
Los coleccionistas de conchas lo tienen más fácil ya que las pueden encontrar fácilmente en las zonas de mar, amontonadas en la orilla de casi todas las playas, en diferentes formas, colores y tamaños.


Un elemento de valor que añadir a nuestra colección

El coleccionismo de minerales, conchas y fósiles es uno de los más accesibles a nivel de elementos a coleccionar y valor económico. Los precios varían según muchos factores, como su procedencia o antigüedad. Por ejemplo, hay minerales como la malaquita que su precio parte desde 1€, hasta piezas más caras y mucho más complejas como puede ser un trozo de ámbar que contiene un ejemplar de escarabajo en su interior por 65€ y que, sin duda, es una pieza única que añadirá un valor extra a tu colección.
 

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