Cuida tu bici con la máxima precisión
Conocidas también como llaves de torsión o torquímetros, las llaves dinamométricas son una herramienta imprescindible para los amantes del ciclismo, ya que son ideales para apretar cualquier tornillo de la bici con la fuerza precisa y sin riesgo de dañarla, algo esencial en los delicados cuadros de carbono. También es frecuente su uso en los talleres de reparación de automóviles, donde es muy importante respetar el torque que los fabricantes recomiendan aplicar a sus tornillos para evitar deformaciones y sobretensiones.

El ajuste perfecto
Aparentemente, una llave dinamométrica no se diferencia demasiado de la típica llave de carraca, pero cuenta como principal diferencia con la posibilidad de ajustar el par de apriete idóneo para cada tornillo. Éste se mide en newton-metro, y es justamente ese número que tantas veces has visto en los componentes de tu bicicleta pero que tal vez no identificabas hasta ahora. Si configuramos apropiadamente nuestra llave, tendremos la certeza de no pasarnos al apretar los tornillos, algo que puede no acarrear ningún problema en una pieza metálica, pero fácilmente puede fisurar o incluso romper una de fibra de carbono. Así, lo recomendable sería empezar apretando el tornillo con ligereza, usando una llave convencional, y en cuanto notemos resistencia, finalizar con la llave dinamométrica hasta que ésta salte.
Como ves, hay que tener mucho cuidado a la hora de realizar estos ajustes, pero también en lo que se refiere al trato que le demos a nuestra llave, que requerirá mucha más atención que cualquier otra llave manual de bricolaje.
La llave dinamométrica viene calibrada de fábrica para ejercer una presión real, pero puede descalibrarse y perder toda su efectividad si sufre cualquier caída o golpe, de modo que tendremos que asegurarnos de cuidarlas muy bien. En ese sentido, es recomendable guardarlas con la regulación del par de apriete al mínimo, para que el muelle interno no se deforme.

Encuentra tu llave ideal
En el mercado encontrarás llaves dinamométricas de muy diversas marcas, diseños, prestaciones y, obviamente, precios. Hay modelos pequeños y muy sencillos desde unos 25€ y otros mucho más sofisticados que pueden llegar a costar varios cientos de euros, dependiendo de los materiales de fabricación, la calidad de sus acabados o la precisión de su calibración.
Teniendo en cuenta que no se trata de un llave inglesa sin más, o una llave hexagonal estándar, sino de una herramienta de precisión con la que vamos a ajustar piezas muy caras y delicadas, es recomendable acudir a marcas de prestigio que nos ofrezcan confianza, aunque la decisión final dependerá en cualquier caso de nuestro presupuesto y del uso que vayamos a darle a la llave.
 

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