Controlar el nivel de humedad mejora el confort de los ambientes
Lograr espacios interiores agradables no sólo es un tema de decoración o arquitectura. Controlar las diferentes variables del clima interior es una parte fundamental para lograr el máximo bienestar.
Conocemos bien los aparatos que controlan la temperatura, como los equipos de calefacción o aire acondicionado pero también existen opciones o variantes como por ejemplo la calefacción por suelo radiante, los radiadores, o incluso los básicos ventiladores de techo y de pie.
Sin embargo, no estamos tan familiarizados con los equipos para regular el nivel de humedad en los ambientes.

¿Cuál es el nivel de humedad ideal?
La humedad es la cantidad de vapor de agua en el aire. Ésta llega a los ambientes de muchas maneras diferentes: por filtraciones de agua, condensación del suelo, defectos de construcción, fuentes de vapor de agua, cocción de alimentos, secado de la vajilla, etcétera. La manera de medir la humedad de un ambiente es a través de un higrómetro. El clima exterior y las estaciones del año determinan este nivel de humedad, y lo ideal es que dentro de las casas oscile entre un 30 y un 50%.
Cuando la humedad interior es baja puede causar piel seca o irritar la nariz o la garganta. También favorece la aparición de electricidad estática, que puede afectar el funcionamiento eficaz de aparatos eléctricos o equipos de oficina. Por otro lado, el exceso de humedad en los interiores tampoco es deseable. Además de provocar incomodidad a las personas, su acumulación en las paredes, ropa y libros puede tener graves consecuencias para el medio ambiente y la salud, por ejemplo, en personas mayores con problemas respiratorios.

Humidificadores y deshumidificadores, dos caras de la misma moneda
Los humidificadores de aire son dispositivos que permiten regular el nivel de humedad interior para llevarlo a los niveles de confort deseado. Existen humidificadores de vapor caliente, que utilizan energía para llevar el agua al punto de ebullición y la esparcen por el aire, y otros de vapor frío, que pulverizan el agua con aire comprimido sin utilizar energía térmica. Según su tamaño y prestaciones, su precio varía entre 100 y 600€.
Los deshumidificadores, como contrapartida, están concebidos para eliminar el exceso de humedad. Estos funcionan según el principio de la condensación. Un ventilador aspira el aire húmedo y lo enfría hasta por debajo de la temperatura de rocío. La humedad del aire se condensa en forma de agua y es recogida en la bandeja de condensación para luego ser evacuada por una tubería de desagüe. Sus precios también varían desde 150€, los de uso doméstico, hasta más de 1500€, los de uso más industrial o comercial.
 

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