Gafas de sol de ciclismo: mucho más que un complemento estético
Aunque no lo parezca, las gafas son uno de los artículos más importantes de la indumentaria de un ciclista, ya que, más allá del aspecto estético, son un elemento clave en la protección frente al aire, el polvo, los insectos y, sobre todo, los rayos del sol. Unas buenas gafas nos servirán tanto para evitar la pérdida de visión que todas esas pequeñas agresiones pueden provocar a largo plazo, como para mejorar nuestra capacidad visual en la carretera, convirtiéndose así en un aliado esencial para nuestra salud y seguridad sobre la bicicleta.

Seguridad y comodidad en ruta
A la hora de elegir nuestras gafas de sol de ciclismo, deberíamos evitar dejarnos llevar únicamente por el diseño (aunque este siempre sea un punto importante en este tipo de decisiones) y tener en cuenta algunos aspectos como el índice de protección de las gafas, que nos indica la cantidad de luz que éstas dejan pasar. Así, unas de categoría 0 permiten pasar un 80-100% de luz y son ideales para etapas nocturnas, mientras que las de categoría 4 apenas dejan pasar un 3-8% de luz y son las más indicadas para rutas por la nieve o el desierto. Independientemente de esa protección, es siempre recomendable que las gafas sean polarizadas, ya que así neutralizarán todo tipo de reflejos y nos permitirán una visión más contrastada y nítida.
El material de las gafas también es un aspecto a tener muy en cuenta, ya que de él dependerá su resistencia a los golpes. En caso de caída, unas gafas que se rompan con facilidad podrían provocar que una astilla nos lesionase gravemente el rostro o los ojos, de modo que debemos ser muy cuidadosos con este punto y confiar (si nuestro presupuesto nos lo permite) en los resistentes materiales de marcas reconocidas como Oakley, SPIUK o Rudy Project.
Pensando no sólo en la seguridad, sino también en nuestra comodidad, tendremos que pensar en el tamaño de las gafas, que debe amoldarse tanto a nuestro rostro como a nuestro casco y permitirnos una perfecta visión periférica. El color y el tono de los cristales son igualmente importantes, ya que influyen en el incremento de la agudeza visual y evitan la fatiga temprana, sobre todo si elegimos un tono gris y no demasiado oscuro.
Como ves, elegir bien tu modelo de gafas depende de muchos factores que tienen poco que ver con el diseño y mucho con la seguridad y la comodidad. Hacerte con unas que te gusten y con las que te veas bien siempre será un aliciente, pero sin duda es aconsejable pensar primero en tu salud y en la de tus ojos.