Aire puro en toda tu casa
Aunque a veces no le damos toda la importancia que deberíamos, la ventilación de nuestro hogar es algo fundamental, pues de ella dependen en buena medida el bienestar y el confort de los que en ella residen. Tener un aire puro, fresco y renovado a diario, además de resultar agradable, contribuye a evitar problemas de humedades, corrientes incontroladas, pérdida de energía, cambios indeseados de temperatura e incluso faltas de oxígeno que pueden afectar a nuestra salud


El baño, un punto clave
Una de las estancias que más ventilación necesita es, sin duda, el cuarto de baño, tanto por la presencia de malos olores como por la elevada humedad, que de no ser evacuada adecuadamente puede provocar problemas como la aparición de hongos o diversos daños en las paredes. La solución, especialmente si nuestro baño carece de ventilación natural y en él solemos encender el radiador o calefactor, pasa por la instalación de un extractor, sencillo y discreto dispositivo eléctrico que nos ayudará a evacuar el aire hacia el exterior y evitar así la condensación y la concentración de malos olores.
A la hora de comprar un aparato de este tipo, debemos considerar en primer lugar su capacidad de extracción, que debe ser entre siete y diez veces mayor que el volumen total de aire de la habitación. No pongas esa cara, que es fácil de calcular: sólo tienes que multiplicar la longitud de la estancia por su anchura y por su altura. Una vez que conozcamos ese valor, tendremos que decidir el tipo de extractor que queremos o necesitamos.
Si nuestra instalación tiene conductos de ventilación reducidos o vamos a colocar el aparato directamente en una ventana o pared sin ningún tubo adicional, será suficiente con un extractor axial, mientras que si los conductos de evacuación han de recorrer una gran distancia hasta la salida, será más apropiado un extractor centrífugo más potente.
En cuanto al funcionamiento, hay extractores de aire que se activan manualmente con un interruptor, otros que lo hacen mediante detectores de presencia por infrarrojos y otros que incluyen un sensor llamado humidistato, que ponen en marcha el extractor en función de la humedad que haya en el ambiente. También tenemos la opción de ponerle un temporizador, con el cual el aparato se apaga una vez transcurrido el tiempo necesario para renovar el aire del baño.
Por lo que respecta al precio, éste dependerá, como en muchos otros aparatos de calefacción y climatización, del tamaño, diseño y potencia del extractor que elijamos, oscilando habitualmente entre los 20 y los 50€.
 

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