Controla la humedad de tu hogar con el mejor deshumidificador

En verano e invierno, cuando se utilizan los radiadores, los ventiladores (tanto ventiladores de pie como ventiladores de techo), el aire acondicionado y los calefactores, es normal que la humedad en el ambiente haga que se reseque la nariz y que el ambiente esté como "cargado", algo que no le viene bien a las personas con asma. La solución a este problema son los deshumidificadores y los purificadores de aire, cuyos precios se sitúan entre 27 y 168€, aproximadamente. Pero, ¿sabes en qué pueden ayudarte estos aparatos?


¿Qué es un deshumidificador?

Se podría decir que un deshumidificador de aire es un aparato de climatización que lo que hace es eliminar la humedad del aire del lugar en el que esté ubicado. Lo hace absorbiendo el aire, al pasar por una zona fría ya que el agua que contiene se condensa y se acumula en un depósito, que se debe vaciar de forma periódica. Entonces, antes de salir, el aire pasa por una zona caliente donde recupera la temperatura.


¿Qué tienes que tener en cuenta al comprar un deshumidificador?

A la hora de comprar un deshumidificador, al igual que ocurre con cualquier tipo de producto, debes tener en cuenta una serie de cosas para así hacer la compra perfecta. Entre esas características, estas son las que debes tener en cuenta:


Tipo

Existen deshumidificadores refrigerantes, que absorben el aire de la estancia con la ayuda de un ventilador y también hay deshumidificadores desecantes, que basan su funcionamiento en materiales desecantes como el gel de sílice.


Tamaño de la estancia en la que lo vas a colocar


Lo primordial que tienes que saber es que a mayor tamaño de estancia, el deshumidificador que necesites tiene que ser más potente.


Temperatura y humedad


Si la temperatura de la estancia es elevada, el refrigerante es el deshumidificador ideal mientras que los desecantes son perfectos en temperaturas bajas y altas.


Capacidad del depósito de llenado


Será perfecto si el aparato tiene un depósito de 2 litros de capacidad como mínimo. La mayoría de modelos permite el desalojo continuo del agua extraída a través de una pequeña manguera.


Consumo

De media, consumen unos 250 vatios (los de tipo refrigerante) y 500 vatios (los de tipo secante). Eso sí, nunca funcionan a su máxima potencia y de manera continua.


Ruido

La mayoría de los modelos del mercado operan entre los 30 y los 50 decibelios y este es un parámetro totalmente subjetivo ya que lo que para uno puede ser mucho ruido para otro puede no serlo.