Las cunas para bebés, el primer paso para un largo recorrido
La llegada de un niño viene acompañada de una constelación de productos para bebés que resultan necesarios para esta importante etapa: pañales, juguetes, carritos de paseo y muchos artículos más.
Las cunas son los muebles para bebés más utilizados y suelen liderar la lista de compras de los padres, incluso bastante tiempo antes del nacimiento. Recuerda que el niño dormirá allí hasta los 3 años aproximadamente, por lo que esta decisión no debe ser apresurada.
Es importante conocer qué aspectos tener en cuenta a la hora de elegirlas, ya que el bienestar del niño resulta esencial también para que los padres tengan una vida tranquila durante su crecimiento.

Las claves para una decisión a largo plazo
Lo básico a la hora de elegir es que estén fabricadas según la normativa europea de seguridad. A esto se suman muchos artículos que te ayudarán a prevenir cualquier inconveniente y conseguir una mayor protección y seguridad, como las videocámaras para la vigilancia de bebés.
Según la edad del bebé, existen diferentes tipos de cunas: las minicunas o moisés, con precios desde 20 hasta 80€, están pensadas para bebés de hasta 4 meses. Su tamaño pequeño facilita el trabajo de los padres, ya que pueden tener al bebé cerca durante la noche y darle de comer sin levantarse. Otro tipo son las tradicionales cunas con barrotes, que son las más elegidas. Recuerda que debe haber una distancia entre 4,5 y 6,6 cm entre los barrotes. Sus precios oscilan entre 100 y 300€.Con el bebé, las cunas también se van haciendo más grandes y eso lleva a un tercer tipo, las cunas evolutivas o convertibles, que se van reconfigurando para que “crezcan” con el niño. Los precios son mayores, entre 250 y 500€ aproximadamente. 

Un buen descanso, la llave para un niño feliz
Los colchones y somieres son también una decisión importante. El cuerpo en desarrollo del bebé no requiere de superficies muy mullidas. Mientras el somier conviene que sea sólido, lo ideal es que sean láminas de madera, el colchón debe ser más bien rígido y uniforme, con un espesor de entre tres y cuatro centímetros. Siempre debe tener la medida exacta de la cuna, para que se mantenga en su lugar y no se deslice. En cuanto a la ropa de cuna, para dormir, será suficiente con una sábana sobre el colchón y una manta. No se recomiendan los acolchados de pluma o similares, porque abrigan en exceso al bebé, que aún no ha desarrollado la capacidad de graduar la temperatura de su cuerpo.