Cómo elegir las mejores cuerdas para guitarras y bajos

Las cuerdas son un elemento esencial de cualquier bajo o guitarra, sea esta eléctrica, acústica o clásica. Debido a la gran cantidad de cuerdas existentes en el mercado, es posible que te sientas sobrepasado a la hora de elegir unas para tu instrumento. A continuación, te explicamos cómo escoger las mejores cuerdas para guitarras y bajos nuevas o de segunda mano.

¿Cómo elijo el calibre de mis cuerdas?

El calibre de las cuerdas para guitarras y bajos es un factor que se mide en pulgadas, que suelen oscilar entre las .010 y las .059. Para descubrir qué calibre va más contigo, tendrás que tener en cuenta:

  • Tu estilo de interpretación: las cuerdas ligeras son ideales para el punteo suave, mientras que las de calibre medio encajan mejor con el rasgueo fuerte.
  • Tu nivel: en general, las cuerdas de calibre más ligero son mejores para principiantes.
  • El tono que buscas: los registros agudos provienen de cuerdas de calibre ligero, mientras que los más graves se acentúan con las de calibre pesado.
  • El tamaño del instrumento: ten en cuenta que una guitarra o bajo de gran tamaño necesitará unas cuerdas más pesadas, mientras que las más pequeñas encajarán mejor con cuerdas ligeras.
  • La edad del instrumento: si tu guitarra o bajo es antiguo, es probable que tengas que prescindir de cuerdas de calibre pesado, pues existe el riesgo de elevación de los puentes.

¿Qué materiales de cuerdas existen?

  • Bronce
  • Latón
  • Acero
  • Seda
  • Nailon
  • Titanio
  • Plata
  • Fibra de carbono

¿Cómo limpio las cuerdas para guitarras y bajos?

Como es lógico, las cuerdas para guitarras y bajos pueden desgastarse. Si notas que te cuesta afinar el instrumento, que el sonido es plano o que ha aparecido óxido en alguna de ellas, tendrás que cambiarlas. Hasta que esto ocurra, te recomendamos limpiarlas con regularidad para asegurarte de alargar su vida útil. Para ello sólo necesitarás un paño, con el que podrás repasar las cuerdas tras cada sesión.

Cuando quieras realizar una limpieza más concienzuda, moja un trapo o un trozo de algod��n con un poco de alcohol y pásalo con cuidado sobre cada cuerda. Otra opción es frotar las cuerdas con una pequeña cantidad de bicarbonato de sodio y agua, o utilizar un producto específico para la limpieza de cuerdas. No recojas el instrumento, en todo caso, hasta que el líquido se haya secado por completo.

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