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Un colchón hinchable te puede sacar de un apuro
Por mucho que queramos, hay veces que nuestra casa se queda pequeña. ¿No te ha ocurrido alguna vez que viene un grupo de amigos y no tienes camas con colchón para todos? Es imposible tener camas y somieres para todas las personas que en ocasiones queremos alojar en nuestra casa, pero hay una solución sencilla, rápida y barata para esta situación: un colchón hinchable.

Una gran alternativa temporal
Hay personas que creen que los colchones hinchables son sólo una opción a tener en cuenta para ir a acampar; sin embargo, estos colchones son una gran alternativa temporal para situaciones casuales. Son rápidos de inflar y desinflar, su transporte y almacenamiento es muy sencillo y los hay del mismo tamaño que una cama normal. Además son muy resistentes ya que hay algunos que pueden aguantar hasta más de 200kg. Y por si esto fuera poco, son muy cómodos porque están cubiertos de una especie de felpa para que se sientan suaves al contacto con la piel. Solo queda incluir una almohada y el sueño estará garantizado. 

Tipos de colchones hinchables
En general los podemos dividir en dos: los que tienen un inflador eléctrico incorporado y los que no. Los que se inflan con un inflador externo suelen ser un poco más engorrosos porque se necesita una bomba de aire o un aparato eléctrico y producen un ruido molesto en la habitación. Por el contrario, los que tienen un inflador eléctrico incorporado son más silenciosos y permiten ajustar mejor la rigidez del colchón hinchable; además el sistema de desinflado es mucho más efectivo. Puedes encontrar un colchón hinchable manual entre 10 y 50€ dependiendo del tamaño; o un colchón hinchable eléctrico entre 30 y 110€ dependiendo del tamaño. También es recomendable que eches un vistazo a otros artículos para camas y colchones para dormir más a gusto en un colchón hinchable.

¿Cómo se debe utilizar un colchón hinchable?
En primer lugar lo tienes que colocar sobre una superficie plana ya que a nadie le gusta dormir inclinado. Ponle suficiente aire para que el colchón esté firme pero no se sienta duro. La clave es que el cuerpo se apoye sobre algunos puntos y no de forma homogénea para que la espalda y el cuello no sufran; así evitaremos levantarnos con tortícolis o dolores espalda.
No hay una cantidad de aire específica que debe tener cada colchón de aire, simplemente utiliza el sentido común e ínflalo hasta que lo sientas cómodo. Recuerda que si lo hinchas demasiado vas a rebotar en él y si no está muy inflado, te vas a hundir. Trata de alcanzar un punto medio para tener un dulce sueño.