La campana extractora: una aliada crucial para la higiene y limpieza de tu cocina 

La campana extractora es, sin duda, un elemento imprescindible en cualquier cocina actual. Encargada de eliminar los humos, los olores, el vapor y la grasa en suspensión en el aire, resulta vital para la limpieza de nuestro hogar en general y de nuestra cocina en particular, de modo que debemos elegirla cuidadosamente para que cumpla su función de forma óptima. En primer lugar, debemos saber que las campanas se dividen fundamentalmente en dos tipos. Las de extracción o succión absorben las partículas en suspensión y las envían fuera de la cocina a través de una serie de tubos que acaban en la fachada de la vivienda. Son las más eficaces y por lo tanto las más recomendadas, pero requieren una instalación más compleja y una limpieza frecuente. Por su parte, las campanas de recirculación aspiran los humos y gases y los pasan por un filtro, depurando el aire y devolviéndolo limpio a la cocina. Son menos eficaces y necesitan la sustitución regular de los filtros, pero a cambio son mucho más fáciles de instalar y no requieren obra alguna. 

Una campana para cada cocina 

Fijándonos en el tamaño, la forma y la ubicación de la campana, encontramos en primer lugar las encastradas. Situadas en un armario justo encima de la placa, son las más clásicas y habituales. Las campanas en isla, más modernas y vistosas, son de mayor tamaño y resultan ideales para amplias cocinas que tengan la vitrocerámica o los fogones instalados en su centro, pero suelen ser las más costosas. Las extraplanas o telescópicas, por contra, son las más económicas y discretas. Pasan prácticamente desapercibidas en el mobiliario de la cocina y se ponen en funcionamiento al extraerlas tirando de su frontal. En cuanto a los detalles técnicos en los que debemos fijarnos, el primero sería el tamaño, siendo lo ideal que la campana tenga un ancho algo mayor que el de la placa o los fogones. También es muy importante la potencia, que suele calcularse multiplicando los metros cuadrados de la cocina por su altura y multiplicando ese resultado por 12 (15 en el caso de una campana en isla). Ese sería el mínimo necesario, pero es recomendable instalar un campana de mayor potencia para no tener que usarla a su máxima velocidad y así evitar que haga demasiado ruido. Una vez decididas todas las cuestiones técnicas y logísticas, no debemos olvidar que los electrodomésticos también forman parte de la decoración de la cocina, de modo que nuestro criterio estético también jugará un papel importante a la hora de escoger la forma, el color y los materiales de la campana.
 

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