Los cabezales de impresión y la importancia que tienen en una impresora
Unas de las piezas clave de una impresora y que requieren nuestra atención y cuidado son los cabezales de impresión, cuya función es la de ir suministrando tinta al papel a través de un motor. Uno de los riesgos y problemas más comunes que presentan los cabezales es que pueden secarse en un periodo de tiempo corto, por lo que es imprescindible hacernos con un buen kit de limpieza para que, a través de los disolventes que contiene la tinta, se libere la obstrucción ayudándonos así a mantenerlos en buen estado. Además hay que tener en cuenta que si no lo utilizamos durante un mes pueden aparecer rayas en las impresiones, cosa que nos indica que estos se han secado.
Los cabezales de impresión se encuentran normalmente debajo de los cartuchos de tinta. 

Tipos y características de los cabezales de impresión disponibles en el mercado según el tipo de impresora
La impresora térmica, como por ejemplo la HP Photosmart, es la más común y la más utilizada. Como su nombre lo indica, ésta funciona a través de la tensión eléctrica generada y cuando se alcanza una temperatura de unos 300 grados se expulsa la tinta sobre el papel creando una pequeña explosión.
Por otra parte, tenemos la impresión mecánica con los así llamados cabezales de impresión piezo en el que en vez de activarse por el nivel de temperatura, lo hacen cuando, al generarse la tensión eléctrica, los cristales piezo pierden su forma y ejercen presión sobre una membrana provocando así la expulsión de la tinta. Estos últimos están realizados con una tecnología más avanzada por lo que duran más que los de impresión térmica.

Alargar la vida útil de los cabezales de impresión
Aunque sea una pieza que con el tiempo se desgaste y sea necesario reemplazarla por una nueva, podemos sacar el máximo provecho de esta pieza si tenemos en cuenta varios aspectos. El primero es saber reconocer qué tipo de cabezal necesita nuestra impresora, ya que hay algunas que tienen el cabezal unido al cartucho de tinta por lo que al cambiar el cartucho una vez se acabe, cambiamos al mismo tiempo el cabezal. Otras tienen el cabezal ligado al dispositivo que no puede cambiarse salvo que se sustituya por un recambio, y por último hay impresoras que tienen el cabezal próximo al dispositivo, pero que resulta fácil de cambiar.