Bisutería: máximo estilo por el mínimo precio
Considerada durante mucho tiempo como una mera alternativa económica a la joyería, la bisutería se ha convertido en los últimos años en un elemento de moda con indiscutible personalidad y relevancia propia. Gracias a ella, podemos olvidarnos del valor de los materiales y centrarnos mucho más en el diseño, abriendo ante nosotras todo un mundo de variedad, frescura y diversión sin límites. Superada la necesidad de que todo fuese de oro o plata, ahora podemos dar rienda suelta a la imaginación y jugar combinando la cerámica, el cuero, la resina o el plástico en nuestros accesorios. Igualmente podemos olvidarnos del minimalismo y atrevernos a lucir collares, brazaletes o pendientes XXL, cada vez más presentes incluso en los desfiles de las marcas más prestigiosas.

Una pieza para cada día
Aunque se haya puesto tan de moda, la principal ventaja de la bisutería sigue siendo su reducido precio (hay infinidad de piezas para todos los gustos que no cuestan ni 1€), lo que nos permite hacernos con una amplísima colección de accesorios y complementos con un presupuesto de lo más ajustado. Combinándolos entre sí y con nuestra ropa, tendremos un look diferente para cada ocasión y así romperemos con la rutina de llevar siempre lo mismo y ganaremos un aire más formal, lúdico o creativo según nos apetezca. A la hora de elegir nuestras piezas de bisutería, debemos tener en cuenta algunos aspectos como el tono de nuestra piel o nuestra complexión. Una piel de tono frío combinará bien con las piezas plateadas y las de color azul, morado o granate, mientras que una de tono más cálido lo hará con la bisutería dorada, amarilla, naranja o verde. Las mujeres altas podrán usar anillos de mayor tamaño o varios en cada mano, y potenciar su estatura con largos pendientes o grandes aros. A las más bajitas, por el contrario, les favorecerán los anillos más pequeños, las pulseras finas y los aretes o pendientes pequeños de forma geométrica.
En cualquier caso, será importante que nuestros accesorios casen con nuestra personalidad y nuestro estilo para que resulten fáciles de combinar con nuestro vestuario y no nos cansemos de ellos, pero también sería interesante que nos atreviéramos a ir un poco más allá y le añadiésemos de vez en cuando a nuestra imagen algún toque rompedor y sorprendente. Precisamente ahí radica la magia de la bisutería: en darnos la oportunidad de jugar, reinventarnos y experimentar cosas nuevas sin tener que preocuparnos tanto del dinero como lo haríamos con las joyas más valiosas. ¿Te apetece probar?
 

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