El auge de la bicicleta estática en el hogar

Nada como la bicicleta estática para mantenernos en forma. Su comodidad y sencillez de uso, así como la familiaridad de sus formas, la convirtieron en su día en la favorita de los gimnasios: sus nuevos diseños, más ligeros y sofisticados, la han llevado a los hogares de todo tipo de usuarios.

Sí, pero ¿cuál es la mía?

No hay excusa: existe un tipo de bicicleta estática para cada perfil de usuario. Desde personas que simplemente comienzan a preocuparse por su salud y apenas disponen de un rinconcito hasta deportistas de élite con amplios salones de entrenamiento, la variedad es prácticamente infinita. Su rango de precios también es amplio (entre 75 y 500€ es sencillo encontrar una máquina que cumpla tus requisitos).
A la hora de sentarnos a elegir la nuestra, lo prioritario es conocer el uso que le daremos a nuestra nueva máquina. Para un uso moderado, en rehabilitaciones y para principiantes, se recomienda acudir a las más cómodas, con refuerzo lumbar. Para un uso más intensivo, la bicicleta ha de ser capaz de resistir el movimiento continuado, pero sin descuidar el respaldo, con lo que la opción será de tipo mixto. En tercer lugar, para un uso intensivo, la espalda estará libre permitiendo un pedaleo más potente, con lo que estaremos ante un modelo sin respaldo, ya sea elíptica o de spinning.
Por último, no queremos dejar de mencionar la bicicleta estática “mini”, para pedalear mientras se está en el sofá o silla. Es más económica y, desde luego, mucho más reducida que la bicicleta estática “normal”, y estaría indicada sobre todo para personas mayores o de movilidad reducida que podrían encontrar la bicicleta completa demasiado arriesgada. Por supuesto, en el momento de recuperar una mayor facilidad de movimientos, se recomienda acudir a una bicicleta más completa.

Tu nueva mejor amiga

Recuerda que el uso constante de una bicicleta estática proporciona múltiples beneficios: tonifica piernas y glúteos al tiempo que protege las articulaciones, proporciona una rápida quema de grasas, por lo que es una gran aliada contra la obesidad, y se adapta fácilmente a todo tipo de rutinas, amoldándose a los horarios más ajustados.
Es realmente sencilla de utilizar, incluso para aquellas personas que nunca se han subido a una bicicleta, y el mero hecho de tenerla en casa, y utilizarla como mínimo un par de veces por semana, puede llegar a obrar maravillas en la salud de cualquiera, reduciendo el riesgo de padecer todas las enfermedades relacionadas con la vida sedentaria: diabetes, cardiopatías o problemas de movilidad.