El sonido eterno de un arpa en cada uno de nuestros hogares
El arpa es uno de los instrumentos musicales más antiguos del mundo. Actualmente existen muchos fabricantes que ofrecen distintas calidades y precios. La vigencia actual de este instrumento está claramente vinculada con su sonido majestuoso y único.
Qué características tienes que tener en cuenta a la hora de elegir tu arpa
Para uso concertista académico elige un arpa clásica a pedal. Esta variante posee un grupo de cuerdas para registros medios y agudos confeccionado a base de tripa de animal, y para registros graves otro grupo de cuerdas hecho de cobre entorchado con acero. Los pedales permiten obtener notas sostenidas y bemoles.
Si el uso que quieres darle dista del académico, las arpas modernas son la mejor opción. Fáciles de transportar, las hay de mano y las que pueden llevarse a la espalda. A este grupo pertenecen las arpas celtas y neo-célticas (también llamadas “de leva”), las liras, las Wire Strung (de Escocia e Irlanda), las góticas y las doppias, entre otras.
En este punto vale preguntarse qué maderas son aptas para lograr un arpa equilibrada en apariencia, precio y sonido. Cuanto mejor calidad posea la madera, el precio se incrementará. Trata de elegir una madera que no sea ni blanda ni dura, evitando los pinos (no son resistentes para soportar la tensión de las cuerdas) y los robles (poseen granos gruesos e irregulares, generando un efecto amortiguador en la resonancia del instrumento).
Los sonidos brillantes y nítidos son logrados en arpas de arce. Los melosos y cálidos los otorga el nogal, mientras que los profundos y graves nacen de la madera bubinga. El cerezo equilibra los tonos creados por el nogal y la bubinga. Finalmente, el balance entre todos los sonidos mencionados se consigue con madera sapeli.

Consejos útiles para un arpista en expansión
También puedes incursionar con otros instrumentos de cuerda parientes de las arpas.
Las cítaras, también llamadas arpas cítaras, son instrumentos sobrios con caja de resonancia en forma de calabaza, cuyas cuerdas al ser tocadas con púa, son capaces de hacer vibrar la fibra humana más profunda.
Por otro lado, la guitarra de 12 cuerdas se asemeja con las arpas de igual número de cuerdas, básicamente cambia su forma y la técnica para tocar sus notas, siendo su sonido más profundo y cercano a los bajos.
Por último el precursor de la guitarra clásica, el laúd, de 6 órdenes de cuerdas dobles, ha conseguido actualmente varios adeptos solistas. Estos han reemplazado su encordado original por uno simple, convirtiéndolo en un instrumento experimental moderno.