Las antenas de TV
Las antenas de televisión son antenas diseñadas para recibir señales de teledifusión que son las que nos permiten sintonizar y ver distintos canales en la televisión.

Qué tipos de antena existen
Básicamente se dividen en: antenas analógicas VHF/UHF, llamadas así porque captan señales transmitidas en frecuencias en las bandas de VHF/UHF; antenas TDT, siglas de televisión digital terrestre, en las que las señales recibidas son digitales o binarias; y antenas parabólicas diseñadas para recibir la señal vía satélite.
Todas ellas pueden ser individuales o colectivas, dependiendo de si la señal se dirige exclusivamente a una vivienda o a varias. Excepto la antena parabólica, que siempre se coloca en el exterior y orientada hacia un satélite, las antenas analógicas, VHF/UHF, y las digitales, TDT, pueden ubicarse dentro de la vivienda, conocidas como antenas de interior, o fuera, antenas de exterior, donde la recepción será normalmente mejor.

¿Qué más necesitamos añadir a nuestra TV?
Las antenas analógicas transmiten la señal descodificada por lo que los canales se mostrarán en la televisión de forma directa. Sin embargo, algunas parabólicas y antenas TDT requieren de receptores o decodificadores de TV para descifrar la señal de televisión y permitir así el visionado en el aparato receptor. Muchos televisores modernos los llevan incorporados en el interior de la carcasa, pero, si no fuera así, la variedad en el mercado es muy extensa. La elección correcta dependerá de los requisitos del sistema que empleemos y de la calidad buscada. Los precios más habituales oscilan entre los 50 y los 200€.
En algunos casos puede ser recomendable completar el equipo de recepción de televisión con un amplificador de señal de antena, cuya función básica es potenciar la señal recibida cuando esta es demasiado débil (por ejemplo cuando la imagen de un canal determinado se congela o fragmenta con frecuencia).
El uso de todos estos aparatos, junto a otros que también pueden estar conectados a la televisión, como altavoces, reproductores Blu-ray, consolas de videojuegos, etc., conllevan un sinfín de cables y conexiones que estropean la estética de la sala donde se ubican y, además, complican mucho la gestión manual de dichas conexiones.
Para resolver ambos problemas, nada mejor que un mueble de televisión. La inversión, dependiendo del tamaño, calidad y versatilidad, puede ser moderada, alrededor de 50€, o muy elevada, por encima de los 500€.
Antenas, conexiones, amplificadores, decodificadores… hoy en día son muchas las cosas a tener en cuenta para poder ver la televisión sin problemas, sin embargo, vale la pena invertir tiempo y dinero en ello con tal de poder ver nuestra serie favorita en condiciones óptimas.
 

Dinos qué te parece - se abre una nueva ventana o pestaña