Una herramienta versátil como pocas
Seamos meros aficionados al bricolaje o auténticos profesionales de la herramienta, es muy probable que con cierta frecuencia debamos acometer trabajos de corte, lijado, esmerilado o pulido y abrillantado, y para ello no hay nada mejor que contar con una buena amoladora. Esta utilísima herramienta eléctrica, popularmente conocida como radial, cuenta con un motor que hace girar un disco a mucha velocidad, pudiéndosele acoplar además multitud de accesorios para convertirla en lijadora, fresadora o ranuradora. Hablamos pues de una herramienta tremendamente práctica, versátil y portátil, que hasta hace algún tiempo estaba prácticamente reservada a los profesionales, pero que hoy en día también forma parte del equipo de muchos aficionados, gracias a los numerosos modelos que se pueden encontrar a muy buen precio (las más pequeñas rondan los 25€).

Una amoladora eléctrica para cada trabajo y cada superficie
A la hora de adquirir nuestra amoladora, el primer aspecto a tener en cuenta es el tamaño. Por un lado tenemos las miniamoladoras, que suelen tener una potencia de entre 500 y 800W y utilizan discos de 115 y 125mm. Ideales para trabajos ligeros o en superficies pequeñas y de difícil acceso, son muy versátiles y manejables y nos servirán para muy diversas tareas como realizar cortes finos, decapar madera o metales, lijar o cepillar, desbastar cordones de soldadura... Si, por el contrario, lo que necesitamos es trabajar intensivamente en superficies grandes y duras, lo más recomendable será hacernos con una amoladora grande, cuya potencia puede alcanzar los 2000-2600W y cuyos discos tienen un diámetro de 230mm.
Los discos serán precisamente otra de nuestras principales elecciones, pues en función del trabajo a realizar y de la superficie sobre la que lo vayamos a hacer, podremos utilizar discos universales o específicos para cada tarea y material. Otros accesorios que le podemos acoplar a nuestra amoladora son los cepillos de metal, para limpiar superficies de metal o decapar pintura, y los discos de lija, utilizados para el pulido ligero y la preparación y acabado de todo tipo de superficies.
Una vez elegidos el tipo de amoladora y los discos que vayamos a necesitar, y pensando ya en la durabilidad de nuestra máquina, es recomendable invertir un poco y confiar en marcas reconocidas como Bosch, Makita o Einhell, cuya robustez y fiabilidad nos ofrecerán la garantía de tener entre manos una herramienta con la que vamos a poder trabajar durante mucho tiempo con total seguridad.
 

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