Un instrumento popular
El acordeón, ese instrumento de viento, con su teclado y su característico fuelle, aparece en el imaginario popular ligado a los puertos, los barcos y las fiestas populares. La comodidad de su transporte y la riqueza de su sonido lo convirtieron desde su invención y popularización (en el siglo XIX) en el perfecto acompañante para viajes y vidas nómadas.
Desde el complejo acordeón diatónico hasta la humilde concertina, existe una amplia gama de acordeones, por lo que, si estás pensando aprender a tocar este entrañable instrumento, deberás examinar primero las diferencias entre ellos y escoger aquel cuyas características se adapten mejor a ti y tus circunstancias.

Para todos los bolsillos
Naturalmente, existe también todo un universo de posibilidades si nos basamos únicamente en el presupuesto. Desde los ingenuos acordeones infantiles, que pueden encontrarse a poco más de 10€, hasta los profesionales de afinación más delicada, que pueden superar los 10000€, pasando por los acordeones de segunda mano, de 20€ en adelante, seguro que encontrarás uno de estos instrumentos adecuado para ti.
Si no tienes tiempo de investigar acerca de las características de cada tipo y marca de acordeón, te recomiendo que vayas a lo seguro adquiriendo un modelo básico de alguna marca de calidad reconocida, como un acordeón Hohner o Scandalli, por citar dos de las marcas de mayor prestigio. También existe en el mercado una amplísima gama de acordeones vintage, instrumentos en los que se suma el valor histórico al meramente musical.

Cuidados de por vida
Por supuesto, una vez localizado y adquirido el acordeón sería de lo más recomendable proporcionarle todos los cuidados necesarios, con el fin de prolongar su vida útil al máximo. Comienza por el rodaje, tocándolo poco a poco hasta que llegue a su punto óptimo de sonido y flexibilidad. Después ten siempre en cuenta conceptos como la limpieza, la conservación, la protección frente a humedad y cambios bruscos de temperatura, así como de golpes y zarandeos… Una buena opción, sin duda, sería adquirir una funda o maletín adecuados al instrumento.
Adquirir una correa cómoda que permita su sujeción durante horas también es recomendable. Existen, a tal efecto, unos arneses que garantizan al mismo tiempo sujeción, comodidad y protección, tanto de la espalda, pues se puede resentir por el peso del instrumento, como para este, ya que se evitarían caídas accidentales.
Tocar un instrumento es una afición que te puede acompañar toda la vida. Disfruta, pues, de este maravilloso viaje.