Un reloj que no se detiene 

Los relojes automáticos funcionan sin pilas o baterías gracias a un ingenioso diseño que tiene ya más de 200 años. Con tan solo un apretón de manos o el vaivén de los brazos, podrás darle a tu reloj la energía suficiente para funcionar durante todo el día. Puedes encontrar estas maravillas mecánicas en diferentes versiones, siendo el primer modelo que se inventó un reloj de bolsillo. Así bien, hay relojes llavero automáticos, pero los más comunes en la actualidad son los relojes de pulsera. Los relojes automáticos son un poco menos precisos que los de cuarzo, pero esto no ha evitado que sean muy populares ni que dejen de fabricarse. Su gran atractivo radica en que algunos pueden almacenar energía suficiente para funcionar sin detenerse hasta 50 horas. En cuanto a las correas disponibles, existen de todo tipo: de piel, acero inoxidable, silicona, goma, e incluso bañadas en materiales preciosos como el oro, en las ediciones más exclusivas. ¿Cuánto cuesta llevar un reloj de tales características en tu muñeca? Un reloj de pulsera automático puede costar entre 150 y 800€ dependiendo de las prestaciones y del fabricante, siendo algunas de las marcas más conocidas Seiko, OMEGA, Rolex y Citizen. Este tipo de reloj es generalmente percibido como un accesorio muy exclusivo, por lo que también es posible encontrar ediciones limitadas que superan los 1000€. 

Cómo funciona un reloj automático 

La técnica fue concebida por un relojero suizo llamado Abraham-Louis Perrelet. Consiste en un resorte que actúa como motor, el cual se enrolla al ir almacenando la energía producida por el movimiento y luego la libera al expandirse. Es similar al mecanismo de los relojes manuales de cuerda, el cual se acciona al girar una corona que se encuentra en la parte exterior. En los relojes automáticos no es necesario realizar dicha acción porque el mecanismo cuenta con un rotor que pivota cuando el reloj está en movimiento y va dándole cuerda al mismo, y con un trinquete que evita que el resorte se desenrolle. Los relojes automáticos de pulsera pueden acumular energía suficiente para funcionar durante un día (algunos incluso más), así que no se detienen cuando te los quitas para descansar por la noche. Por lo tanto, puedes pensar en comprar una caja o un estuche para protegerlo del polvo mientras no lo usas, y estar seguro de que al día siguiente podrás saber la hora con solo mirar tu muñeca.