Una ventana a un nuevo universo televisivo
¿Te aburre la programación de los canales de televisión por cable de siempre? No te preocupes: los tiempos en los que teníamos que conformarnos con ver lo que programaban las cinco o seis cadenas de siempre han quedado ya atrás. Hoy disponemos de una oferta de canales vía satélite casi ilimitada, con el atractivo adicional de la impresionante tecnología de alta definición con la que emiten. Para disfrutar de todo esto y convertir tu televisor en una vía de acceso a un nuevo mundo de entretenimiento audiovisual, sólo necesitas hacerte con un receptor de TV HD digital por satélite, teniendo en cuenta, eso sí, que hay una gran variedad de modelos con muy diferentes prestaciones y que tendrás que elegir las que mejor se adapten a tus necesidades y tu presupuesto.

Prestaciones, conexiones y precios
Los actuales receptores de TV por satélite, aparte de permitirnos visualizar un sinfín de canales, incorporan en muchos casos funciones avanzadas como grabación y reproducción de vídeos, conexión a Internet para navegar o ver vídeos en YouTube, lector de tarjetas...
Perdernos en este maremágnum de prestaciones es fácil, pero debemos evitar quedarnos fascinados por ellas y pensar en lo que realmente necesitemos y vayamos a utilizar, pues de lo contrario estaríamos adquiriendo, muy probablemente, un producto innecesariamente más caro. Si, por ejemplo, vamos a ejecutar aplicaciones como la de Netflix en nuestro televisor, hará falta que nuestro receptor integre un sistema operativo como Android, pero si no es así, podemos prescindir de él y encontrar seguramente un dispositivo más económico.
También será muy importante fijarse en la conectividad de nuestro receptor, tanto en lo que se refiere a los imprescindibles puertos USB como a la salida de vídeo. Si nuestro televisor cuenta con entrada HDMI, ésta será la mejor opción, pero en caso contrario tendremos que asegurarnos de que el receptor tenga el mismo formato de conexión (RCA, euroconector) para que ambos puedan comunicarse entre sí.
En el fondo, un receptor de este tipo no deja de ser un pequeño ordenador, con lo que muchos de los criterios a considerar serán similares a los que observaríamos si fuésemos a comprar uno (memoria RAM, velocidad y potencia del procesador...) En función de todas estas opciones y de la marca que elijamos (siempre es recomendable recurrir a una de confianza, como Megasat, para tener mayores garantías), el precio de nuestro receptor puede oscilar entre los 25 y los 150€ aproximadamente. Como ya dijimos, merece la pena pararse a pensar y no pagar de más por algo que no necesitamos, pero tampoco escatimar demasiado y echar de menos algunas funciones al poco tiempo de haber adquirido el receptor.