Un drama moderno
El teléfono móvil es ya una parte más de nuestro atuendo diario, como en su día fueron los relojes de pulsera. Su extrema versatilidad nos acompaña en el quehacer habitual, de tal manera que sin ellos nos sentimos como sin ropa, ¿verdad? ¡Qué drama cuando dejan de funcionar! ¡Qué susto ante cualquier pequeño accidente que pueda dañar su estructura!
Uno de los incidentes más comunes es la rotura de la pantalla. Cada vez más, ésta supone prácticamente el 100% de una de sus superficies, con lo que las posibilidades de recibir un golpe o sufrir una caída que incida sobre el cristal son grandes. Esto hace que, por resistentes que se hagan hoy en día las pantallas, o aunque estén debidamente protegidas, sean las principales damnificadas ante cualquier eventualidad.

¿Reparar o arreglar?
Generalmente se suelen llevar a reparar, pero cada vez más se opta por aprender y proceder a repararla en casa, sobre todo si ha caducado la garantía. Existen en Internet numerosas páginas web donde te enseñan, paso a paso, a arreglar tus aparatos, lo que minimizará tu dependencia de los talleres de reparación. Pero, por supuesto, para ello deberás, en primer lugar, adquirir la pieza a sustituir, en este caso, la pantalla.
No es difícil. Simplemente busca en los apartados de recambios para móviles y comprobarás que, introduciendo los datos de tu teléfono móvil en el buscador, aparecerán múltiples opciones. Por ejemplo, si tu móvil es un LG, buscarás, obviamente, pantallas LCD para LG del modelo que tengas, etc. Es, como ves, muy sencillo.
A continuación, solo tendrás que elegir: encontrarás desde modelos de segunda mano más económicos (desde menos de 5€ en los modelos más sencillos) a modelos más sofisticados recién salidos de fábrica por más de 180€.

Aprender algo nuevo
Si te has encontrado con que la última vez que se te deslizó el móvil fue la que acabó por romper su pantalla, es una buena ocasión para iniciarte en el fantástico universo de las reparaciones. Recuerda que ésto será siempre bajo tu cuenta y riesgo. En último extremo, siempre podrás acudir al taller de reparaciones con una pieza de repuesto preparada para instalar, con lo que, con suerte, sólo te cobrarán la mano de obra.
Puedes aprovechar este nuevo impulso para, por ejemplo, customizar tu teléfono. Existe todo un universo de carcasas, adornos y piezas varias con las que mejorar a tu eterno acompañante. Este puede ser tan solo un primer paso y, ¿quién sabe? Quizás de aquí salga una nueva afición.