Revitaliza tu hogar con menos esfuerzo con pistolas para pintar

En ocasiones, es normal sentir que a nuestro hogar le hace falta un lavado de cara. Muchas veces es suficiente con pintar las paredes para conseguir una nueva atmósfera que le devuelva la vida que, con el paso de los años, va perdiendo. Si es tu caso, las pistolas de pintar se convertirán en tu mejor aliado, ya que permiten revitalizar tu casa de manera rápida y sin demasiado esfuerzo. Una pistola de pintar es una herramienta sencilla de manejar y lo único que necesitas es habituarte a ella. Para que compruebes lo fácil que es utilizarla, puedes probar en otra superficie primero, como un cartón.


Características de una pistola para pintar paredes

Existen varios tipos de máquinas para pintar y, en concreto, de pistolas. Podemos identificar varias características comunes a todas ellas. Por lo general, constan de tres partes: depósito, regulador de caudal y boquilla. El depósito contiene el producto y puede tener diferentes capacidades, desde 0,5 a 2 litros como máximo, para poder sostener la pistola sin inconvenientes. Por su parte, el regulador del caudal será el encargado de dejar pasar la pintura, mientras que la boquilla es el extremo por donde se expulsa. En cuanto a los precios de una pistola de pintar eléctrica, puedes encontrar desde 30 a 200€, dependiendo de sus prestaciones.


Consejos para utilizar una pistola de pintar eléctrica

Es posible que también necesites productos de preparación previa para pintar, tales como rollos de lija o cinta adhesiva, imprescindibles para obtener el resultado deseado, así como empapelar el suelo y los muebles para no mancharlos. Los preparativos son, por tanto, el primer paso a dar antes de ponerte manos a la obra.
Los diluyentes y disolventes para pintar sirven para conseguir la viscosidad apropiada. Es vital que te asegures, antes de adquirir uno, de que son perfectamente compatibles con tu modelo de máquina para pintar. También deberás cerciorarte de si es preciso diluir la pintura.
Es importante que te protejas el rostro, empleando gafas, mascarillas y otros útiles para pintar. Recuerda que su inhalación podría tener efectos dañinos en tu organismo.
Maneja la pistola igual que harías con rodillos y esponjas para pintar, es decir, dando abundantes pasadas. Comienza en horizontal y luego en vertical. Presta especial atención a los rincones y extremos, ya que normalmente son zonas en las que llega menos pintura. De esta manera, tu pared quedará uniforme y exactamente como habías planeado. Ahora toca sentarte a disfrutar de su nuevo color.