Un masaje reparador

Tras un día agotador de trabajo solamente deseas dejar de sentir tu cuerpo como si fuera tu mayor enemigo. ¡Cuántas veces al llegar a casa has deseado contar con alguien experto en masajes que pudiera colocar tus maltrechos músculos y huesos de nuevo en su sitio! Si no eres de esas afortunadas personas que cuentan con masajista particular, siempre puedes recurrir a los masajeadores. De todos los aparatos de cuidado personal y belleza, el masajeador es, sin duda, el que más cariño despierta entre quienes lo usan.


Un buen aparato masajeador puede ayudarte con esos molestísimos dolores de espalda y lumbares, además de mejorar tu circulación y tu estado de ánimo en general. Existen masajeadores de muchos tipos: manuales, eléctricos, vibratorios, aparatos de hidromasaje, con temperatura, respaldos (para sillones) que aplican puntos de presión estratégicos, almohadillas… Tan sólo deberás escoger el modelo que mejor se adapte a tus circunstancias personales y, por supuesto, a tu presupuesto.


Desde los muy económicos masajeadores manuales de madera y metal, que apenas cuestan un par euros, hasta los más sofisticados sillones de masaje, que pueden superar los 1000€, la gama es enorme, con lo que, con toda seguridad, encontrarás el modelo que necesitas fácilmente. Si buscas masajeadores eléctricos para zonas puntuales del cuerpo, como cervicales, lumbares o pies, podrás encontrar buenas ofertas entre 30 y 70€. 


Calor y mimos


Algo que también puede ir muy bien para combatir los dolores causados por el agarrotamiento y el cansancio es aplicar a la zona mantas eléctricas. Calor, el remedio casero de toda la vida, vamos. Así que, si estás pensando en comprar otros aparatos de cuidado personal y belleza, ten en cuenta que este tipo de artilugios pueden representar un cambio significativo en tu calidad de vida.


La relajación muscular que se produce tras la aplicación de calor puede ayudarte a sentir los músculos menos tensos, aliviando así el dolor. La sensación de bienestar que produce el calorcito es, además, muy positiva desde el punto de vista psicológico. 


Otra cosa que puede ayudarnos si estas molestias se deben a períodos de estrés y exceso de preocupaciones es dedicar un tiempo a cuidarnos. Si hemos dejado de lado un poco nuestro aspecto personal, tal vez sea el momento de comprar algún aparato de manicura y pedicura para mimarnos y volvernos a sentir bien con nuestro aspecto. Y no te olvides de hablar con las personas que te rodean. A veces nos sentimos en una especie de burbuja aislada del resto y, cuando logramos romperla, nos damos cuenta de que gran parte del estrés acumulado podría evitarse simplemente pidiendo, y recibiendo, una dosis extra de mimos.