Fundas nórdicas: arrópate con estilo 

Cuando el invierno se acerca y las temperaturas empiezan a bajar notablemente por la noche, llega el momento de pensar en vestir convenientemente nuestra cama para dormir a gusto y sin pasar frío. Lo tradicional hasta hace unos años era arroparnos con una o varias mantas y colchas, pero cada vez más se van imponiendo dos alternativas mucho más elegantes y cómodas: los edredones y las fundas nórdicas. En el mercado tenemos a nuestra disposición una amplísima gama de muy diferentes colores, calidades y tamaños, de modo que no resultará demasiado difícil dar con una funda nórdica que encaje a la perfección con nuestros gustos y necesidades. 

No querrás salir de la cama 

La funda nórdica se compone de un relleno y un cobertor o funda. Para encontrar nuestro conjunto ideal deberemos, eso sí, prestar atención a algunos detalles importantes, por ejemplo, el gramaje del relleno. Éste nos indica el calor que nos va a generar, y se suele aconsejar que sea de 200 gramos por metro cuadrado (o más) para climas fríos y húmedos, y de unos 100 para los climas más suaves. Respecto al relleno, un 30-40% de plumón será suficiente para zonas con un clima no demasiado frío.
Si el presupuesto no es un problema, lo ideal sería un relleno natural de plumón de oca, pero si buscamos algo más económico también podemos encontrar estupendas fundas de fibra o microfibra, que además son aptas para las personas alérgicas y se pueden lavar sin problemas en la lavadora. Elegir bien la medida de nuestra funda también es fundamental para que nos arrope por completo y quede bien al ponerla sobre nuestra cama. Para una cama de 90 lo ideal es una funda de 150x220cm, mientras que para las de 105, 135, 150 y 180 las medidas perfectas serían 180x220, 220x220, 240x220 y 270x240 respectivamente. Si además la elegimos reversible, tendremos la ventaja adicional de tener una versión para el invierno y otra para el verano, durante el cual podremos utilizar nuestra funda sin relleno a modo de colcha. Por último, no hay que olvidar que la función de nuestra funda nórdica no sólo va ser abrigar y arropar, sino también decorar. Escoger una que combine adecuadamente con el color de las paredes, las cortinas y con los muebles, puede realzar muchísimo la decoración de nuestro dormitorio, convirtiéndolo en un acogedor espacio lleno de vida y estilo. Además, siempre tenemos la posibilidad de cambiar la funda toda las veces que queramos manteniendo el mismo relleno, con lo que podemos alterar a nuestro antojo el estilo de nuestra habitación y darle un aire más moderno, clásico, romántico, exótico... Como siempre, la elección es tuya.