Los clásicos cómics en versión europea
Quién no ha leído algún cómic a lo largo de su vida, y, aunque sus orígenes datan de la primera mitad del siglo XIX, no es hasta los años 30 del siglo XX cuando explota como vehículo privilegiado para el relato de historias. El auge del cómic clásico sucede en el momento en que los periódicos, primeros impulsores de dicho formato, se popularizan transversalmente por casi todos los estratos sociales.
La brevedad, la sencillez de los textos y la preeminencia de la imagen permiten la transmisión del mensaje en sociedades muy diversas y rápidamente cambiantes. 

Los primeros pasos en Europa
La rica herencia cultural europea encontró un territorio fértil en el todavía virgen terreno de la historieta gráfica. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX numerosos experimentos gráficos aparecen encadenados en diversas revistas de información y entretenimiento, desde Francia a Alemania, pasando por Gran Bretaña, que podrían considerarse como el germen del moderno cómic.
A partir de ahí, y ya bien entrados en el siglo XX, las demostraciones de que el cómic se ha hecho adulto son numerosas. No es nuestro objetivo ser exhaustivos por lo que solo mencionaremos algunos de los hitos que han alcanzado la categoría de cómics clásicos de Europa: Tintín, creado en 1929; Le journal de Spirou, revista nacida en 1938; Lucky Luke, en 1946; Los Pitufos, en 1958; y Astérix el Galo, de 1959.  
Y, por supuesto, es imprescindible citar la revista española TBO, que no solo contribuyó a popularizar el género desde 1917, sino que, también, dio nombre a toda revista de cómic en idioma español. 

El origen en EEUU
Y si en el siglo XX, Europa es un jugador clave en el desarrollo del formato cómic, EEUU, como potencia económica, militar y cultural emergente, contribuye de manera definitiva a la expansión de los códigos estilísticos que definirán el cómic tal como lo conocemos hoy en día.
De aquella época son los celebérrimos Flash Gordon, Mickey Mouse y, por supuesto, Superman, que daría pie al que, posiblemente, sea el subgénero más vinculado al cómic: el de los superhéroes. 

Coleccionar cómics
Por su atractivo estético y por su importancia cultural e histórica, el cómic ha sido y sigue siendo un destacado objeto del deseo entre miles de coleccionistas en todo el mundo.Desde apróximadamente 5€ para números clásicos fáciles de encontrar, hasta miles de euros para colecciones exclusivas y raras de encontrar, el coleccionismo de cómics puede ser extremadamente seductor.
Además, a diferencia de otras colecciones, la diversión no se limita a la recopilación, sino, también, a la razón de la existencia del cómic: ¡la lectura del mismo!
 

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