La luz artificial y su evolución

Desde que Tomas A. Edison creó en 1879 la primera lámpara eléctrica, el desarrollo de la iluminación artificial ha sido constante. Actualmente las bombillas de interior más utilizadas son: las incandescentes, las fluorescentes y las LED.
La bombilla incandescente utiliza el mismo mecanismo desde hace más de siglo y medio, sólo el 10% de la energía que consume se aprovecha para iluminar, el resto de la electricidad la transforma en calor y tiene una vida de tan sólo 5 a 8 meses.


La bombilla fluorescente ilumina mediante una reacción química, por lo general de vapor a baja presión de fósforo y mercurio. En este caso se utiliza el 70% de la energía que consume se aprovecha y tienen una vida útil de 5 años, pero tienen un inconveniente de carácter medioambiental, ya que son altamente contaminantes pudiendo liberar si se rompen hasta 4 gramos de mercurio, e incluso liberar rayos UV en su uso cotidiano.
Por último las bombillas LED, tienen una larga vida útil de 50000 horas, se traduce en unos 17 años de uso. Estas bombillas tienen además de su larga vida otras dos ventajas: poseen un consumo energético muy bajo (ya que aprovechan el 90% de la energía, lo que supone un 75% menos que las incandescentes) y no son dañinas para el medio ambiente (el 70% de sus componentes se puede reciclar). Sin embargo, estas bombillas que poseen tantas ventajas tienen un inconveniente: son las más caras del mercado (entre 6 y 10€). El formato más utilizado son las bombillas led e14.


Cómo elegir la bombilla LED adecuada para tu hogar

Si se opta por la bombilla LED para la iluminación del hogar, hay que saber qué tipología es adecuada para cada espacio, ya que es una inversión a largo plazo. Por ello entre todas las características de estas luces, hay que prestar especial atención a: 

  • La potencia, es el factor de mayor importancia, va de 0 a 1, y cuanto más se aproxime a 1, de mayor calidad y aprovechamiento energético será la bombilla. 
  • La temperatura indica si es una luz cálida (suave), neutra (similar a la natural) o fría (como la de los centros comerciales).
  • La clasificación energética, optando si se puede por la mejor, la A+++.
  • El ángulo de apertura, no es lo mismo iluminar una esquina con un foco que una habitación entera con una esférica.
  • El casquillo: la mayoría de las ocasiones dentro del hogar se optará por el casquillo E14.