Desde tiempo inmemorial, que en videojuegos
son más de veinte años pero menos de
treinta, todos los jugadores del mundo
suspiran por jugar en sus casas a los juegos
de las recreativas. Desde aquellas "máquinas
de las moscas" y los "petacos" hasta Virtua
Fighter 4 han pasado muchos años, la técnica
avanza que es una barbaridad, pero siempre
se ha perseguido que las máquinas caseras
--que nacieron con aquel entrañable Pong y
se hicieron más conocidas a partir de las
Atari y sus contemporáneas Colecovision, etc--
llegasen al nivel de los juegos del bar de
la esquina primero y del salón Arcade
después.
Siempre han existido las conversiones,
que en cada momento nos parecían tan buenas,
pero que nunca llegaban a la perfección,
excepto en máquinas muy posteriores a la
recreativa. Quizás la llegada de la
Megadrive hizo pensar a muchos, tratándose
de una máquina con el poderoso Motorola
68000 en sus entrañas, el mismo procesador
de los System de Sega, que al fin había
llegado el Mesías. Pues no, buenas
conversiones, conversiones mediocres,
conversiones fantásticas,... pero nada de
recreativas en casa.